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Gobernanza de Internet: ¿quién establece las reglas comunes?
Internet conecta redes autónomas. Quién participa en sus decisiones, cómo se fijan las reglas y qué límites tiene el poder determinan si seguirá siendo una red abierta.
Internet transformó nuestra manera de acceder al conocimiento. Desde la década de 1980, puso al alcance de cada vez más personas información que antes era difícil encontrar. Hoy, un niño de diez años puede consultar desde una tableta o un teléfono una enorme cantidad de documentos que antes habría tenido que buscar en una biblioteca. Las vías de acceso al saber se han multiplicado.
Esas conexiones atraviesan orígenes, condiciones económicas, culturas y tradiciones. También traen problemas: abusos, acoso digital, vigilancia sin consentimiento y filtraciones de datos. Estar conectados no resuelve por sí solo esos daños.
¿Qué es la gobernanza de Internet?
La gobernanza de Internet responde a estos problemas compartidos. Consiste en elaborar y aplicar principios, normas, reglas, procedimientos de decisión y programas que orientan la evolución de la red.
En otras palabras, gobernar Internet permite a sus participantes resolver conflictos y construir un marco de convivencia que funcione.
Nadie dirige Internet por su cuenta
No hay una persona, empresa, organización o gobierno que haga funcionar Internet en solitario. Es una red mundial formada por redes autónomas que se interconectan voluntariamente. Cada una establece y aplica sus propias políticas, pero necesita cooperar con las demás. No existe una autoridad central encargada de todos los asuntos de Internet.
Por eso, ninguna entidad, empresa o país debería monopolizar las decisiones. Todas las personas deben tener voz. La sociedad civil, el sector privado, los gobiernos, las universidades, la comunidad investigadora y las organizaciones nacionales e internacionales participan en una gobernanza descentralizada, construida entre múltiples actores.
Desde sus respectivas funciones, esos actores acuerdan políticas y estándares para que las redes de todo el mundo puedan interoperar y servir al interés público.

Ilustración conservada del artículo original de NRS.
¿Qué principios deben sostener las reglas?
La gobernanza necesita principios comunes que comprometan a sus participantes y orienten sus decisiones. El artículo defiende tres:
- Libertad de los medios y apertura de la red: Internet debe seguir siendo una red de redes coherente, interconectada, estable, accesible y capaz de crecer, sin fragmentarse en espacios cerrados.
- Libertad de expresión: toda persona tiene derecho a formar sus propias opiniones y expresarlas libremente, sin injerencias indebidas.
- Libertad de información: tanto las personas como el público en general deben poder acceder a la información relacionada con sus intereses.
Internet nos pertenece a todos
Desde las primeras investigaciones sobre redes apoyadas por DARPA, Internet ha reunido a personas que buscan conocimiento y conexión con los demás. Pero esas posibilidades también han alimentado la ambición de poder y control. Una red que pertenece a todos no debería convertirse en una herramienta exclusiva de unos pocos.
La gobernanza permite defender ese carácter común frente a la concentración de poder y los abusos. Todavía queda mucho por hacer. La participación abierta y la construcción compartida de las reglas marcan el camino.
Dos precisiones sobre el original
Esta edición conserva la argumentación, su orden y sus referencias. La afirmación de que Internet casi hizo desaparecer las bibliotecas se reformula como un cambio en el acceso a la información: las bibliotecas no han desaparecido. El original también sitúa el nacimiento de Internet en 1979. La historia publicada por Internet Society recoge el inicio de ARPANET en 1969 y su transición a TCP/IP en 1983; la formación de Internet no puede reducirse a un único acontecimiento en 1979.
